

Hace tres días tuve una visión a futuro sobre qué será de los barrios con casas grandes cuando las generaciones de la décadas de los 80' y 90' comiencen a formar sus familias y estén establecidas.
Mi respuesta extrema: casas abandonadas y a muy bajo precio, claramente lejos de lo que sus antiguos dueños pagaron por ella.
Quedó atrás el afán de tener la casa más grande. Ya no vale la pena gastar en mantención, tener grandes familias, ya no son lo que impera en las mentes de los jóvenes. La vida de pareja pasó a ser más importante.
Tener un rico departamento cerca del Parque Forestal o en el barrio Bustamante, cerca de cafés, parques, museos y ferias dónde comprar un adorno o las verduras para la semana. Eso es lo que prima.
Quién opina cómo yo?
C.
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